6 de junio de 2012

Fragmento del cuento "El Principito"

Hago un parón en mis estudios para compartir con vosotros parte de lo que fue mi adquisición en la feria del libro; conseguí un pequeño libro, ilustrado a color, de "El Principito". Mucha gente me ha hablado siempre de él, y siempre sentí curiosidad pues estaba lleno magia y fantasía que a su vez camuflaba una realidad muy humana.

Hoy quiero compartir con vosotros un trocito de este cuento, concretamente del capítulo XXI. No voy a ponerlo entero aquí, pero si pondré las cosas que me parecieron más interesantes.

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- ¿Quién eres? - dijo el principito -. Eres muy lindo...
- Soy un zorro - dijo el zorro.
- Ven a jugar conmigo - le propuso el principito -. ¡Estoy tan triste!...
- No puedo jugar contigo - dijo el zorro -. No estoy domesticado.
[...]
- ¿Qué significa "domesticar"?.
- Es una cosa demasiado olvidada - dijo el zorro -. Significa "crear lazos".
- ¿Crear lazos?.
- Sí - dijo el zorro -. Para mí no eres todavía más que un muchachito semejante a cien mil muchachitos. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro semejante a cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad el uno del otro. Serás para mí único en el mundo. Seré para ti único en el mundo...
[...]
- Mi vida es monótona. [...] Me aburro, pues, un poco. Pero, si me domesticas, mi vida se llenará de sol. Conoceré un ruido de pasos que será diferente de todos los otros. Los otros pasos me hacen esconder bajo la tierra. El tuyo me llamará fuera de la madriguera, como una música. Y además, ¡mira! ¿Ves, allá, a los campos de trigo? [...]Los campos de trigo no me recuerdan nada. ¡Es bien triste!. Pero tú tienes cabellos color de oro. Cuando me hayas domesticado, ¡será maravilloso! El trigo dorado será un recuerdo de ti. Y amaré el ruido del viento en el trigo...
[...]
- ¿Qué hay que hacer? - dijo el principito.
- Hay que ser paciente - respondió el zorro -. Te sentarás al principio un poco lejos de mí, así, en la hierba. Te miraré de reojo y no dirás nada. La palabra es fuente de malentendidos. Pero,  cada día, podrás sentarte un poco más cerca...
[...]
Así el principito domesticó al zorro. Y cuando se acercó la hora de la partida:
-¡Ah!... - dijo el zorro -. Voy a llorar.
- Tuya es la culpa - dijo el principito -. No deseaba hacerte mal, pero quisiste que te domesticara...
- Sí - dijo el zorro.
- ¡Pero vas a llorar! - dijo el principito.
- Sí - dijo el zorro.
- Entonces, no ganas nada.
- Gano - dijo el zorro -, por el color del trigo.
Luego agregó:
- Ve y mira nuevamente las rosas. Comprenderás que la tuya es única en el mundo. Volverás para decirme adiós y te regalaré un secreto.


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Y hasta aquí os voy a enseñar. La verdad que el capítulo del zorro ha sido mi favorito en este pequeño cuento, lo veo cargado de significado, de realidad y de verdad.

Espero que os haya gustado ^.^.


Gracias por leer.

1 comentario:

Sybil Vane dijo...

Es uno de mis libros preferidos! Cómo no me va a gustar...!

Muchos besitos Naku, espero que todo te esté yendo requetebien :)